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Móvil | jueves 29, junio 2017 | Por: Josh Veliz

Lo chilero y lo chafa de tener un “frijolito” en Guatemala

Esta nota se lee con una conexión 3G y desde el navegador que trae de fábrica el celular

Primero explicaré qué significa la palabra “frijolito”. Aunque la palabra también puede usarse para referirse a un frijol pequeño, ésta expresión también es usada por muchos de nosotros para referirnos a los teléfonos de gama baja, teléfonos con capacidades muy básicas o teléfonos viejitos.

 

¿De dónde se origina la palabra? Esa respuesta la daré en otra nota que también ya tengo pensada hacer. Por ahora enfoquémonos  en lo bueno, lo malo y lo feo de tener un frijolito en Guatemala, porque aunque no me lo creas, tiene sus cosas malas. La vida no es tan genial con un frijolito, no lo creas.

 

 

Desglocemos el tema:

Lo bueno

  • No hay problemas con las actualizaciones, porque nunca te llega ninguna.
  • Un frijolito no es codiciable, ni envidiable, ni robable. Al menos que a alguien le falte un pisapapel o una tranca para algo.
  • Un frijolito es un arma mortal. Se lo tiras a alguien en la cabeza y seguro queda inconciente.
  • No tienes que ser tan cuidadoso; si se te cae, se raspa, se moja, le cae un meteorito encima, no pasa nada.
  • Te saca tu lado más paciente, porque aunque tu teléfono se trabe, tenemos en mente que si lo quebramos no podremos comprarnos otro hasta el próximo equinoccio.
  • Con un frijolito aprendes a administrar mejor tu espacio de almacenamiento. Si quieres bajar Facebook Lite vas a tener que borrar un par de contactos o mensajes SMS.
  • Con un frijolito vas seguro y tranquilo por la calle. Nada puede salir mal.
  • Lo cargas cada 3 días, qué va, han habido ocasiones en lo que solo lo cargo los sábados.

Lo malo

  • A veces uno necesita ya salir de Android Gingerbread y explorar que ya hay todo un mundo afuera.
  • A veces uno sí quiere darle envidia a alguien exhibiendo un nuevo y flamante iPhone. Aunque hacerlo en una 40R también sería una mala idea.
  • A veces puede llegar a ser muy lento, tanto que el desbloqueo, tendrás que hacerlo con algo de anticipación.
  • Ni se te ocurra abrir dos o más aplicaciones. Nunca nadie lo ha hecho antes y ha salido ileso.

Lo feo

  • Las fotos no son tan buenas; para empezar si te logra enfocar ya es un logro, ya tomar la foto en sí será otra faena.
  • El almacenamiento apesta. Por más que traté de engañarme, necesito tener Clash Royale en mi teléfono. Y con un frijolito no puedo. Se traba y aparte que ni siquiera cabe.
  • ¿Selfies? Nel. Con un frijolito no podremos tomarnos selfies; tenemos que optar por la clásica de tomarnos la foto con la cámara trasera frente a un espejo.
  • Al cabo de un tiempo te das cuenta que no era que nadie te llamara, si no que a veces ya ni señal te agarraba tu frijolito.

 

Tener un frijolito no es nada malo ni anticuado, de hecho tengo uno y de ahí salió esta nota. Y ahora que ya te presenté mi punto de vista sobre los aspectos buenos, malos y feos de tener un dispositivo de gama baja, es hora de que me despida.

 

Antes de partir ¿tienes en mente algún otro dato para agregar a esta nota? ¿Algo malo, bueno o feo de tener un frijolito y que yo no puse? ¡Coméntanos!

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