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Música | viernes 14, abril 2017 | Por: José Hernández

Por estas razones debes tener un tocadiscos

Seguro tienes entre tu lista de amigos uno hipster que tiene una tornamesa y una colección de discos de vinilo de artistas que solo él conoce y ni siquiera aparecen en Shazam.

 

Para entenderlos un poco mejor, y realmente conocer las bondades de estos reproductores; que muchos de nuestros abuelos usaban y aún se rehúsan a desechar, les explicaremos 3 razones.

 

 

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  1. El sonido es mejor

 

Una advertencia antes de seguir con este primer punto: una mala tornamesa puede sonar igual o peor que un reproductor de CDs. Así que si vas de lleno con la idea de escuchar música con sonido de alta calidad, en nuestra opinión, el vinil es el mejor camino. Pero seamos justos, el sonido también puede ser subjetivo. Lo que suena bien para ti puede que suene mal para alguien más.

 

Sin embargo, con un tocadiscos puedes experimentar con los factores que afectan la calidad de sonido. Puedes mejorar la aguja, el plato giratorio, el rotor, el brazo y la fuente de poder. Pero aún hay más, puedes configurarlas hasta lograr el sonido que quieres. Eso ya es bastante comparado con un reproductor de CDs ¿no crees?

 

  1. Los discos son coleccionables

 

No estamos sugiriendo que gastes todos tus ahorros en vinilos como opción de inversión, pero muchos de estos actualmente tienen mucho más valor en el mercado que cuando fueron lanzados.

 

Comparado esto con un CD con el que con suerte logras recuperar la mitad de lo que pagaste y no digamos lo discos en mp3, mejor no. Mientras tanto en eBay hay títulos que en buen estado se venden hasta en mil quetzales.

 

  1. Tocar un disco es una experiencia

 

El ritual que implica poner un disco en la tornamesa es delicioso. Pasar tu pulgar por el borde las portadas para buscar con mucho cuidado el que quieres, luego lo sacas de su funda con cuidado de no lastimarlo y verificas la superficie para garantizar que esté en buen estado y libre de polvo antes de ponerlo en el tocadiscos.

 

Después, colocas el disco sobre el plato, siempre con cuidado al anclarlo a este. Seguido, soplas la aguja para remover el exceso de polvo que haya acumulado para luego colocarla gentilmente en el borde del disco hasta que coincida con el zurco. El suave sonido que la aguja hace cuando cae correctamente y comienza la música es exquisito. Si la música es una religión, este sería uno de los sacramentos.

 

Hacerte de una tornamesa sin lugar a duda cambiará tu experiencia musical de “enchufar y poner play”, incluso sucede que te reunes con amigos a escuchar sus discos, cosa que jamás harás con Spotify.

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